NevoMove nació de una idea simple: hacer que caminar sea lo bastante atractivo como para querer moverse cada día. Los Nevomons, en cambio, vienen de otro lugar.
En el universo de NevoMove, los Nevomons no existen originalmente en nuestra dimensión. Aparecen a través de portales conectados a NevoCore, núcleos de energía capaces de crear una simbiosis estable con una especie concreta.
Nuestro mundo estaba vacío de Nevomons. Su presencia solo fue posible cuando los primeros NevoCore empezaron a estabilizar puentes entre dimensiones.
Cada NevoCore lleva la firma energética de una especie. No sirve para capturar una criatura en el sentido clásico: abre un portal coherente e invoca al Nevomon correcto.
Cuando un Nevomon necesita recuperarse, vuelve a cruzar su portal de origen. Cuando decimos que capturamos uno, en realidad hablamos de una invocación estable posible gracias a la caminata y a la energía acumulada.
El universo de NevoMove se construyó a lo largo de varios años, con prototipos, pausas y una reescritura creativa pensada para convertirlo en un proyecto original y duradero.
Lorenzo crea un primer juego de navegador con criaturas y progresión, ya con la ambición de construir un mundo al que apetezca volver cada día.
El proyecto vuelve brevemente y llega a unos 1000 jugadores. Pero todavía se apoya en referencias con licencia, así que no puede convertirse en una base comercial sólida.
La idea madura: reconstruir todo alrededor de un universo 100% original, con sus propias criaturas, reglas, tono e identidad a largo plazo.
La base técnica del antiguo proyecto se reutiliza, pero la visión cambia: caminar se convierte en el motor del gameplay. De esa mezcla entre motivación deportiva, progresión diaria y compañeros virtuales nace NevoMove.
Caminar hace progresar a tus Nevomons, les da experiencia y acaba activando sus evoluciones. Los combates también les ayudan a avanzar. Esa conexión entre actividad física real, progreso del equipo y ganas de volver es lo que sostiene toda la experiencia.
Ver NevoMove en acción